Cultivo de marihuana de guerrilla

Lista de contenidos

  1. Cultivo de cannabis de guerrilla en exterior
  2. Variedades de cannabis para cultivo de guerrilla
  3. Elección y preparación del terreno de cultivo
  4. Cultivo de marihuana de guerrilla

Cultivo de cannabis de guerrilla en exterior

El cultivo de marihuana de guerrilla es la única opción para muchos cultivadores de autoabastecerse de cannabis para todo el año, sobre todo para aquellos que no tienen jardín ni pueden realizar cultivos en interior. El principio es sencillo: se trata de encontrar un buen sitio para las plantas en algún terreno, bosque o monte, donde éstas serán plantadas y casi abandonadas hasta el momento de la cosecha. Por supuesto, las plantas pueden recibir más o menos cuidados, lo que dependerá de la accesibilidad de la zona y de lo que quiera arriesgarse el cultivador a ser sorprendido in fraganti mientras se ocupa de ellas.

Si bien el éxito del cultivo dependerá en gran medida de la suerte, pues las plantas quedan «semi-abandonadas» durante gran parte de su vida, sí pueden tomarse una serie de medidas que aunque no garanticen una cosecha exitosa sí pueden ayudar a que el estado de las plantas se mantenga saludable a lo largo del cultivo. De esta forma, la calidad de una marihuana de guerrilla cultivada siguiendo estos sencillos pasos puede llegar a rivalizar con la de los mejores cultivos de exterior en una propiedad privada, donde es mucho más sencillo proporcionarle todo tipo de cuidados.

A continuación detallaremos los factores más determinantes a la hora de conseguir cosechar con éxito un cultivo de cannabis de guerrilla de la manera más segura y fácil posible.

Variedades de cannabis para cultivo de guerrilla

La elección de la variedad correcta para un cultivo de guerrilla es crucial. Lo primero que debemos intentar es escoger una variedad con un periodo de floración relativamente corto; cuanto menos dure la floración menos tiempo de cuidados requerirá la planta, lo que nos beneficia por dos motivos: lógicamente, cuanto menos dure el cultivo más fácil resulta éste, pues hay menos tiempo para que surjan problemas. Además, cuanto antes podamos cosechar las plantas antes están tanto ellas como el cultivador «a salvo». Se elegirán semillas feminizadas o clones, pues no queremos perder tiempo ni espacio ni tampoco correr riesgos por cultivar machos.

Se debe procurar también que se trate de variedades resistentes a hongos y a plagas. Como no podremos estar aplicándoles los preventivos, que sí daríamos a nuestras plantas de jardín, que sean de por sí resistentes a estas infecciones puede evitarnos cosechar plantas llenas de hongos u otras enfermedades. Normalmente, y como se trata de una modalidad de cultivo más arriesgada todavía que cultivar en casa, se escogen variedades productivas, pues nadie quiere arriesgarse por plantas que den apenas unos pocos cogollos. Otro rasgo a tener en cuenta es la altura de las plantas, pues siempre será preferible evitar variedades que crezcan demasiado en altura, lo que podría delatarlas fácilmente.

Mucha gente opta por las semillas autoflorecientes, una excelente elección para este tipo de cultivos. Además de ser plantas que ya de por sí no crecen en exceso, dependiendo del momento de siembra y gracias a su capacidad de florecer independientemente del fotoperiodo natural pueden cosecharse bastante antes de lo que sería normal en el resto de plantas, antes de que ladrones, agentes rurales o curiosos empiecen su búsqueda de cultivos de guerrilla. En según que climas, incluso es posible planear dos o hasta tres cosechas de exterior al año gracias a las semillas automáticas y también a los clones, como vimos en nuestro artículo sobre cultivo de exterior fuera de temporada.

 

Elegir la variedad y emplazamiento correctos es fundamental

Sea el que sea el tipo de semilla o esqueje que se escoja, es recomendable darles un pequeño periodo de crecimiento en casa y llevarlos al cultivo de guerrilla cuando sean ya un poco grandes. Las pequeñas plántulas provenientes de semillas feminizadas y los esquejes recién enraizados son débiles tanto frente a condiciones atmosféricas como a insectos y depredadores, por lo que transplantarlos cuando tengan ya unos días de vida aumentará las posibilidades de que consigan llegar hasta la floración.

Elección y preparación del terreno de cultivo

Se trata sin duda de un aspecto fundamental, pues de nada servirá elegir una buena variedad si no la emplazamos en un lugar óptimo para su desarrollo. Debemos seguir los mismos principios que en cualquier cultivo de exterior en lo que se refiere a altura, orientación y exposición solar (procurar no exceder los 700-800 metros de altura, situar las plantas en un lugar orientado al Sur o al Este y con el mayor número posible de horas de luz solar directas), aunque también otros factores como el agua, el viento o los animales salvajes, que hacen que el cultivo se complique sensiblemente. Intentar que las plantas reciban luz directa nada más salir el sol ayudará a la evaporación del rocío y evitará así la aparición de hongos en las flores.

Lo ideal es un lugar cercano a algún punto donde podamos conseguir agua, de manera que si vamos a ver las plantas podamos darles un buen riego sin tener que cargar con ella demasiado rato (encontrarse a alguien por el bosque cargando agua puede resultar algo sospechoso). Algunos cultivadores emplazan su cultivo cerca del lecho de ríos o torrentes; de esta forma, la planta puede absorber agua del suelo cuando la necesite, aunque las lluvias de final de verano – en ocasiones torrenciales en nuestro clima mediterráneo – pueden arrasar las plantas días antes de la cosecha.

Cultivo de guerrilla floreciendo sin problemas

Existen varios trucos que permiten espaciar los riegos, como el uso de polímeros mezclados con el sustrato, que absorben agua al regar y la liberan a medida que el sustrato se seca. A menudo se utiliza también el mulching, una cubierta de paja u otras plantas que se deposita sobre el sustrato para que éste no se seque tan rápido. Lo ideal en caso de que el sustrato del área escogida no sea adecuado para el cannabis es cavar un agujero y llenarlo con un buen medio de cultivo, al que se puede añadir un poco de fibra de coco o turba (en caso de que no las incluyan), polímeros y fertilizante sólido de liberación lenta, como veremos a continuación. En ocasiones se entierra un plástico agujereado a unos 4-5 cm del suelo en el que se va a cultivar, de manera que deja que el agua se filtre hacia abajo pero impide en gran medida la evaporación posterior de ésta.

En efecto, en el mercado podemos encontrar un buen número de fertilizantes sólidos de liberación lenta, ideales para este tipo de cultivos. Las Guerrilla Tabs funcionan de maravilla, al igual que la gama GK Organics de Guanokalong, Nutrihemp de Trabe o los fertilizantes sólidos de Terralba. Podéis hacer una primera mezcla pensando en el crecimiento de la planta, y añadir más fertilizantes cuando comience la fase de floración. Existen también casos en los que directamente se aclara un poco el terreno y se deposita una bolsa de sustrato sobre el suelo, por ejemplo de All Mix de Biobizz. Se practica un agujero en cruz en la parte superior y se planta ahí la semilla o esqueje, que dispondrá de una buena cantidad de sustrato de calidad para desarrollar su sistema radicular y alimentarse. Puede agujerearse también la bolsa por abajo, de manera que las raíces penetren en el suelo una vez salgan de la bolsa. Tras esto, se cubre la bolsa con tierra o materia vegetal para ocultarla a la vista.

Otro aspecto a tener en cuenta al elegir el área de cultivo es que ésta se encuentre algo lejos de viviendas, caminos o carreteras, lo suficiente al menos para evitar problemas con el intenso olor que desprenderán durante la floración. En el bosque a menudo se encuentran pequeños caminos que utilizan los animales para desplazarse entre la vegetación; debemos evitar estos caminos, pues de lo contrario los animales puede tanto comerse como sencillamente pasar por encima de nuestras plantas. Elegir un lugar a resguardo de corrientes de aire fuertes – que podrían transportar el olor de las plantas varias decenas de metros, además de quebrar sus ramas – también ayudará a mantener la discreción de nuestro cultivo.

El cannabis de guerrilla puede dar excelentes resultados

Un último pero no menos importante factor es el camuflaje del área de cultivo. Una vez tengamos nuestras plantas en su ubicación definitiva, es buena idea utilizar las mismas plantas que vemos alrededor para camuflar nuestro cultivo, haciendo una especie de cercado con ellas de manera que sólo retirando algunas plantas se tenga acceso al cultivo. Además de impedir la visibilidad de nuestras plantas, este sistema disuadirá a muchos animales de acceder a nuestro cultivo. En nuestro artículo sobre cómo ocultar un cultivo de marihuana encontraréis más ideas para que nadie descubra vuestras plantas. También hay cultivadores que rocían los alrededores de su cultivo de guerrilla con repelentes para animales (nuestra propia orina funciona bastante bien) para evitar que éstos se acerquen a las plantas.

Hay cultivadores que reparten sus plantas en varios espacios distintos de cultivo dentro de un área relativamente pequeña, de manera que pueden visitarlas todas sin problema el mismo día. De esta manera, si alguna de ellas es descubierta o fallece por algún motivo siempre se tendrán otras que aseguren un mínimo de cosecha. Los más dedicados instalan cámaras de vigilancia o de caza para monitorizar el estado de las plantas y asegurarse de que su estado es óptimo.

Cultivo de marihuana de guerrilla

Como hemos comentado, uno de los principales requisitos para que este tipo de cultivo sea exitoso es su duración, que debe ser lo más corta posible. Podemos utilizar semillas automáticas que podemos germinar en casa y transplantar en el lugar definitivo cuando hayan nacido. Lo mismo podemos hacer con esquejes de plantas madre, que deberemos sacar al exterior a partir de Junio. En caso de utilizar semillas feminizadas normales, se pueden germinar en casa y transplantar al cultivo de guerrilla cuando éstas tengan ya unos 25 cm de altura y sean menos susceptibles de ser atacadas por pequeños insectos, babosas, etc.

La marihuana necesita luz, agua y buenos nutrientes

Cada vez que se visiten las plantas es recomendabe darles un buen riego (no las visitéis si ha llovido hace poco, aprovechad para hacerlo cuando haga unos días que no lo haga), repasar la zona en busca de indicios de que alguien haya podido descubrir el cultivo, añadir algo de fertilizante en caso necesario y aplicar algún preventivo contra insectos y hongos de amplio espectro, como por ejemplo el jabón potásico Oleatbio de Trabe o Urtifer, una harina de ortiga de de la misma marca.  En caso necesario, y si vemos que las plantas están creciendo demasiado en altura, se pueden doblar o podar sus puntas para mantener la discreción.

Básicamente, mientras las plantas gocen de buena salud, sin carencias de nutrientes ni plagas de ningún tipo, no hay que hacer más que mantenerlas hidratadas y cruzar los dedos para no tener ningún contratiempo y poder cosechar sin problemas. Recordaros que esta modalidad de cultivo entraña una serie de riesgos legales que sin duda deben estudiarse debidamente.

Felices cultivos!

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