Té de compost y cultivo de cannabis

Lista de contenidos

  1. ¿Qué es el té de compost?
  2. ¿Qué NO es té de compost?
  3. ¿Por qué usar té de compost?
  4. ¿Cuándo usar té de compost?
  5. ¿Cómo hacer té de compost?
    1. AACT o Té de compost aireado activamente
    2. Material necesario para elaborar té de compost:
    3. Pasos a seguir:
    4. Sobre la calidad del agua
  6. Otros métodos de preparar té de compost
    1. Té de compost fácil y barato
    2. Té de compost en polvo
    3. Kits para té de compost
  7. ¿Qué puede fallar en el té de compost?

Recientemente, la demanda de cannabis cultivado de manera orgánica se ha incrementado de manera considerable, pues los consumidores están cada vez más inclinados hacia productos más respetuosos con su salud y el medioambiente. Así, no es difícil encontrar en los dispensarios californianos productos etiquetados como «no till«, «probiotic» o «living soil«, expresiones cada vez más comunes también en Europa. Como resultado, cada vez más cultivadores adoptan técnicas de cultivo naturales, y por lo tanto la oferta en abonos y aditivos orgánicos es también cada día más amplia.

El uso del té de compost es uno de los métodos preferidos por aquellos cultivadores que quieren pasar de una nutrición basada en sales minerales «de laboratorio» a un cultivo mucho más natural y sostenible. Gracias a su alto contenido en vida microbiana beneficiosa y macro y micro nutrientes solubles, el té de compost se presenta como una alternativa ideal para estimular el crecimiento de las plantas mientras mejoramos la calidad del sustrato, optimizando la absorción, retención y aprovechamiento de los nutrientes.

La idea de hacer una solución líquida a partir de compost o estiércol no es nueva, pues los historiadores han encontrado evidencias de este tipo de tés en culturas como la antigua Roma, Grecia o Egipto. No obstante, no fue hasta la década de 1990 cuando este tipo de fertilización se hizo popular en los cultivos orgánicos, en parte gracias a la investigación de Elaine Ingham sobre la cadena alimentaria del suelo. El estudio y aplicación de estas técnicas han avanzado mucho desde entonces, y el té de compost se ha convertido en algo entre el arte y la ciencia, con métodos tradicionales cooperando mano a mano con investigaciones a nivel microscópico, todo con el fin de perfeccionar la reproducción de microbios beneficiosos para el cultivo.

Por supuesto, este aumento en la popularidad ha propiciado la aparición de diversos métodos y recetas distintas donde elegir; sin embargo, existe también algo de confusión y desinformación sobre cuáles son exactamente los constituyentes de un té de compost. En este artículo aclararemos estas dudas, veremos las principales diferencias entre distintos tés (así como varias maneras de prepararlos) y os daremos unos cuantos trucos para que podáis preparar auténticas bombas de microvida beneficiosa para vuestro jardín ahorrándoos los errores más comunes.

¿Qué es el té de compost?

Podemos definir como té de compost a un suplemento líquido para plantas elaborado con compost de lombrices y agua. Para ser más específicos, recalcaremos que estamos hablando de lo que se conoce como AACT o té de compost aireado u oxigenado activamente (Actively aerated compost tea). Si se prepara de manera correcta y con ingredientes de calidad, debe ser rico en vida microbiana beneficiosa, con alto contenido en bacterias, hongos, protozoos, nematodos y microartrópodos, así como macro y micronutrientes solubles, minerales y otros interesantes compuestos como los ácidos húmicos y fúlvicos.

En oposición a los fertilizantes líquidos, formulados para aportar nutrientes a las plantas, la principal función de los tés de compost es nutrir de microvida el suelo, donde ésta puede colonizar la zona radicular de las plantas – también las partes aéreas en caso de usarse en aplicaciones foliares –  y aportar todos sus beneficios, que no son pocos!

Té de compost recién hecho, listo para diluir y aplicar

¿Qué NO es té de compost?

Durante años, muchos cultivadores elaboraban abonos líquidos para sus plantas sumergiendo durante horas una bolsa de malla llena de estiércol o compost en un cubo de agua. Pues bien, este método no puede considerarse como auténtico té de compost pues el proceso aquí es completamente anaeróbico, sin presencia de oxígeno. De ello se desprende que lo mismo puede aplicarse a cualquier preparado que haya sido sumergido o macerado sin aireación.

Por ejemplo, dejar en remojo estiércol animal bien descompuesto en agua puede resultar en un buen fertilizante líquido, aunque si en lugar de estiércol se usa compost, durante el remojo se perderá la vida microbiana beneficiosa que éste pudiera contener, dejando únicamente macro y microelementos en el líquido resultante. Sin oxígeno, los microbios aeróbicos del compost mueren, iniciándose entonces un proceso de descomposición anaeróbica. Si bien las infusiones anaeróbicas y fermentadas se han ganado un puesto en el arsenal de productos naturales para el cultivador orgánico, carecen de esta vida microbiana que buscamos en las infusiones de compost tipo AACT.

Otra combinación que a menudo se toma por té de compost sin serlo es el líquido oscuro y viscoso que se filtra de las pilas de compostaje. Este líquido recibe el nombre de lixiviado de compost y, aunque puede ser muy rico en nutrientes solubles, la presencia de microvida es mínima, por lo que de nuevo se trata simplemente de un buen abono orgánico líquido, pero no de un té de compost propiamente dicho. De hecho, y dependiendo de la materia utilizada, en ocasiones este lixiviado puede contener compuestos tóxicos o patógenos, así que es mejor ir con cuidado al utilizarlo. Como guía, tened claro que un buen lixiviado debe ser marrón y no debe desprender olor; cualquier líquido amarillento o con olor ácido o a fruta fermentada debe descartarse.

¿Por qué usar té de compost?

Como ya hemos comentado, al irrigar nuestro sustrato con té de compost lo estamos inoculando con vida microbiana beneficiosa, de manera que ésta establece una relación de simbiosis con las raíces de nuestras plantas. Esta interacción no sólo se da a nivel de combatir patógenos, sino que se estimula el desarrollo de las plantas al convertir los nutrientes del suelo a una forma bio-asimilable, incrementando así exponencialmente la capacidad de la planta para nutrirse. De esta forma, los  microorganismos se alimentan de los azúcares presentes en los exudados de la raíz, mientras que a cambio facilitan la absorción e incrementan la disponibilidad de agua y nutrientes para la planta.

Estos microorganismos presentes en el té de compost juegan un importante papel en la mejora de la estructura del suelo, incrementando la aireación y la capacidad de retención de agua al suavizar los suelos arcillosos, y mejorando la retención de nutrientes en los medios arenosos. Mientras algunas bacterias y hongos establecen relaciones simbióticas con las raíces, otros microorganismos se centran en la circulación de nutrientes en el suelo, acelerando la descomposición de la materia orgánica y manteniendo un suelo sano y vivo durante todo el cultivo. En nuestro artículo sobre la cadena alimentaria del suelo tenéis más información:

 

La cadena alimentaria del suelo en el cultivo de cannabis

En este post os explicamos qué es la cadena alimentaria del suelo y cómo podemos utilizar la microvida presente en él para conseguir excelentes cosechas de calidad superior de una forma más respetuosa con el medio ambiente y con nuestra propia salud. Una excelente manera de cultivar de manera 100% orgánica en la que todo tiene una razón de ser.

El té de compost también ha demostrado ser efectivo para mejorar la salud general de la planta al usarse vía foliar, nutriendo a la planta al mismo tiempo que combate diversos patógenos como la botrytis o el oídio. Si bien estos microorganismos beneficiosos no sobreviven durante periodos prolongados de tiempo sobre las hojas a causa de la intensa luz y las lluvias, no hay riesgo de sobrefertilizar la planta con esta técnica, así que pueden repetirse las aplicaciones foliares tanto como sea necesario. Los expertos recomiendan trabajar con poca presión en el pulverizado, procurando usar boquillas gruesas para no dañar a los microorganismos cuando éstos pasan a través la boquilla.

¿Cuándo usar té de compost?

Podemos aplicar té de compost en nuestro jardín en cada riego si así lo deseamos. Al presentar un contenido en nutrientes relativamente bajo, no hay apenas riesgo de sobre fertilizar o «quemar» las raíces de las plantas. De hecho, por su naturaleza no hace falta aplicarlos de manera tan frecuente, siendo sobre todo recomendable durante la primera semana de vida de la planta, de manera que establecemos una buena colonia de microorganismos en el suelo desde el principio. Tras esta primera inoculación, podemos repetir las aplicaciones cada dos semanas y, por supuesto, tras cada trasplante. De esta manera conseguiremos mantener una población sana y eficiente de microorganismos.

¿Cómo hacer té de compost?

Preparar este tipo de té puede ser todo lo complicado que queramos, pues tenemos diversas opciones en función de los materiales y tiempo disponibles. Como sistema más básico, sería suficiente con llenar un cubo con agua y humus de lombriz, agitarlo todo vigorosamente durante un rato e irrigar nuestras plantas con el líquido resultante. Por otro lado, podemos preparar alguna de las elaboradas recetas existentes, mezclando varios ingredientes que después son aireados bajo condiciones controladas hasta conseguir un perfecto equilibrio de microorganismos en el té. Sea como sea, preparar un buen té de compost es una labor sencilla para cualquier persona que disponga de un cubo, una bomba aireadora y que siga unas sencillas instrucciones y unas reglas de higiene. Os contamos cómo hacerlo a continuación.

Infusionando té de compost con un sistema oxigenador casero

AACT o Té de compost aireado activamente

Como ya hemos explicado, la idea principal es conseguir las condiciones perfectas para la reproducción de microorganismos beneficiosos infusionando una mezcla de compost y agua durante un tiempo determinado, consiguiendo así una auténtica «fábrica» de vida microbiana.

Para tener éxito, necesitamos controlar varios parámetros que influyen en la reproducción de la microvida; en este caso oxigenamos la mezcla con una bomba de aire, mientras mantenemos la temperatura de la mezcla en un rango de 15 a 26ºC y añadimos alimento para los microorganismos, normalmente melaza negra de caña de azúcar. Esta mezcla se airea durante 12-48 horas, tras lo cual se diluye en agua desde 1:10 partes a 1:16.

Material necesario para elaborar té de compost:

  • Un cubo de unos 20l o 5 galones
  • Una bomba de aire, una piedra difusora y tubo flexible
  • Un calentador de agua (en caso necesario)
  • Humus de lombriz
  • Melaza
  • Agua limpia

Pasos a seguir:

  • Lo primero que se debe hacer será conectar la bomba aireadora y la piedra difusora mediante el tubo flexible. Tras ello, colocamos la piedra difusora en el fondo del cubo de 20 litros.
  • Llenamos el cubo con agua limpia hasta un 85% de su capacidad. De esta forma, si la mezcla salpica al burbujear no manchará el suelo.
  • Comprobamos la temperatura del agua e introducimos el calentador de agua si es necesario. No debe conectarse hasta que esté completamente sumergido!
  • Conectamos también la bomba aireadora y dejamos que el agua se oxigene hasta llegar a la temperatura deseada (podríamos decir sobre 20ºC aproximadamente, aunque ya hemos visto que el rango es más amplio).
  • Con el agua a la temperatura correcta, añadimos las melazas. Un buen truco es mezclar la melaza con un poco de agua caliente antes de añadirla al cubo, así facilitamos la disolución de las melazas más densas y viscosas evitando que queden reposando en el fondo del cubo.
  • A continuación, añadimos el compost de lombriz. Podemos añadirlo tal cual, o dentro de una bolsa de malla de manera que ya hacemos un primer filtrado y la mezcla queda más limpia.
  • Ahora que ya tenemos todos los ingredientes añadidos a nuestro burbujeante cubo, sólo tenemos que esperar entre 12 y 48 horas, dependiendo de la temperatura. A menor temperatura, menor velocidad de reproducción de los microorganismos, así que más tiempo necesitaremos.
  • Una vez listo, filtramos el líquido resultante y ya tenemos nuestro té de compost listo para diluir (entre 1:10 y 1:16) y aplicar.
  • Hay que tener en cuenta que en cuanto cesa el burbujeo de la mezcla, los microorganismos cesan su reproducción y van perdiendo efectividad. Los expertos sugieren que la mayoría de ellos habrán muerto en unas 4-6 horas, así que es importante usar el té poco después de haberlo filtrado.

IMPORTANTE! Una vez hemos terminado, es importante hacer una limpieza a fondo de los materiales utilizados, como son el cubo, la piedra difusora y los tubos flexibles. De esta forma evitamos la contaminación microbiana en futuras infusiones. Os recomendamos hacerlo con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) o con una solución de 2 cucharadas de lejía por litro de agua. Dejad que el instrumental quede totalmente seco antes de guardarlo.

Sobre la calidad del agua

El tipo y calidad del agua que usemos tienen su importancia. Debe ser fresca y limpia, aunque debido a la naturaleza probiótica del té de compost, debe ser libre de cloro. El agua corriente del grifo, tratada con cloro o cloramina, inhibirá el crecimiento microbiano y de hecho causará la muerte de buena parte de los microorganismos, así que mejor evitarla! Si no tenéis acceso a agua de lluvia o de manantial, entonces lo mejor será agua tratada con un filtro de agua para cloro o un sistema de osmosis inversa. Como última opción, podemos poner a oxigenar el agua del grifo durante 4-24 horas para eliminar el cloro antes de añadir el compost. El tiempo dependerá de varias condiciones, la más importante el nivel de cloro del agua. Vuestro suministrador debería poder informaros sobre los tratamientos que ha recibido vuestra agua.

Otros métodos de preparar té de compost

Té de compost fácil y barato

Humus de lombriz de calidad, en este caso de Asturhumus

Si bien no podremos considerarlo un AACT estrictamente hablando, se trata de una manera fácil, rápida y eficaz de añadir vida microbiana y nutrientes al suelo. Como ya hemos comentado, sólo tenemos que coger un puñado de humus de lombriz, añadirlo en un cubo con agua limpia y agitar vigorosamente durante un rato antes de regar con la mezcla directamente. Conviene filtrarlo para evitar obturaciones en la regadera o el pulverizador en caso de usarlo vía foliar. En nuestro caso, una vieja bolsa Iceolator nos facilita mucho la tarea, aunque también serviría con una camiseta.

Con este rudimentario método, conseguimos separar los microorganismos y nutrientes del compost y disolverlos en el agua, de manera que pueden introducirse en el medio con mayor efectividad. Cuanto más vigorosamente agitemos, más rica será nuestra disolución, por lo que algunos cultivadores usan aparatos eléctricos para agitar la mezcla. Si además le añadimos kelp, nuestro té será un potenciador natural para plantas rico en fitohormonas, bacterias y hongos beneficiosos…y listo en unos pocos minutos!

Té de compost en polvo

Las mezclas de té de compost sólido o en polvo suelen estar preparadas para su uso o bien en la fase vegetativa o bien en la de floración – como el Biotabs PK Booster Compost Tea – aunque también las hay para ambas fases. Estos gránulos o polvos son ideales para el cultivador que quiere las cosas fáciles y limpias, y que además le permiten cierto control en el aporte de nutrientes a la mezcla gracias a la formulación conocida del producto, algo que no sucede al usar compost de lombrices.

Para usarlos correctamente basta con seguir las sencillas instrucciones, muy parecidas a las que ya hemos visto pero substituyendo el compost de lombriz por el producto comprado.

Kits para té de compost

Si queréis profundizar algo más en este apasionante mundillo, estos kits son la opción ideal. Productos como el kit de Té de compost oxigenado de Terralba incluyen todo lo necesario para elaborar tés de primera calidad (excepto el agua, por supuesto!).

Con el kit para té de compost Terralba sólo falta añadir el agua

Este kit completo incluye: un cubo con grifo y una tapa especialmente diseñada, una bomba de aire con tubo flexible y difusor y una bolsa de malla donde poner el compost durante el proceso de infusión. También incluye los ingredientes necesarios para un té de compost normal, como son el compost de lombriz y la melaza Terralba. Si queremos preparar nuestro té de manera más precisa, para una fase de desarrollo específica, podemos enriquecer el té base con ingredientes como la alfalfa, la ortiga, la espirulina, el kelp, el carbón vegetal, la arcilla verde o la consuelda. Terralba también comercializa kits de ingredientes para cada fase del cultivo, tanto crecimiento como floración, de manera que podáis conseguir los mejores resultados.

¿Qué puede fallar en el té de compost?

Mientras no compliquemos las cosas y sigamos las instrucciones al pie de la letra, no deberíamos fallar en nuestro intento de conseguir un buen té de compost, siempre y cuando partamos de ingredientes de calidad. Usar compost de baja calidad no hará más que darnos un té de baja calidad, con un contenido apenas apreciable de microorganismos beneficiosos y nutrientes. Usar estiércol o guano no compostado aportará un tipo de microorganismos indeseados así como potenciales patógenos, así que será mejor evitarlos.

La temperatura puede ser otra potencial fuente de fracaso; como ya sabemos, si es demasiado baja la reproducción de microorganismos será casi nula, mientras que si es demasiado alta la mayoría de éstos morirán, reduciendo drásticamente la efectividad del té.

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